Antes de cada entrevista, antes de cada llamada, antes de cada cierre, pasa algo que nadie ve.
Tomás una decisión.
Y esa decisión no sale de la nada. Sale de lo que CREÉS. Sobre tu producto. Sobre tu Compañía. Sobre tu equipo. Sobre vos mismo.
Tomás una decisión.
Y esa decisión no sale de la nada. Sale de lo que CREÉS. Sobre tu producto. Sobre tu Compañía. Sobre tu equipo. Sobre vos mismo.
Ortega y Gasset lo dijo hace casi un siglo: "el hombre vive dentro de sus creencias. Son el piso que pisa. No las piensa, las habita. Y la estructura entera de su vida depende de ellas".
Traducido a nuestra cancha: tu carrera está construida sobre lo que creés. Si se mueve el piso, se cae todo.
La técnica no alcanza
Conozco el caso. Lo vi más de una vez.
Un CAMPEÓN. De esos que ganaban todo. Convenciones, premios, reconocimientos. Hablaba de la profesión con fuego en los ojos.
Un día aflojó. Se fue. Volvió con las mejores intenciones. Más entrevistas que antes. Los mismos contactos. Las mismas ganas.
Y no cerraba.
“No entiendo qué me pasa”, decía.
Yo sí lo entiendo. No le faltaba técnica. No le faltaba agenda.
Le faltaba FE. En algún momento dejó de creer en quienes lo conducían. Y esa grieta, invisible, se le notaba en cada palabra.
Porque el cliente no compra lo que decís. Compra lo que transmitís.
Porque el cliente no compra lo que decís. Compra lo que transmitís.
Y lo que transmitís es lo que creés.
El laberinto de la desconfianza
Vamos a hablar claro. En esta profesión te van a pasar cosas que no te van a gustar.
Se te va a caer un negocio que ya diste por hecho. Vas a tener que devolver una plata que ya gastaste. La Compañía va a tomar una decisión que no compartís.
Te va a doler. Es NORMAL. Es humano.
El problema no es el golpe. El problema es lo que hacés con el golpe.
Si lo procesás, lo aprendés y seguís, el golpe pasa y tus convicciones quedan intactas. Pero si lo masticás, lo rumiás, lo convertís en tema de cada café y de cada conversación… entrás al laberinto de la desconfianza.
Y de ahí no se sale vendiendo.
Mientras estés adentro, no vas a poder hablar con convicción de tu Compañía. No vas a poder defender tu propuesta con la fuerza de quien sabe que tiene razón. Podés tener el mejor speech del mundo. Podés ser un actor brillante. No vas a cerrar.
Vamos a hablar claro. En esta profesión te van a pasar cosas que no te van a gustar.
Se te va a caer un negocio que ya diste por hecho. Vas a tener que devolver una plata que ya gastaste. La Compañía va a tomar una decisión que no compartís.
Te va a doler. Es NORMAL. Es humano.
El problema no es el golpe. El problema es lo que hacés con el golpe.
Si lo procesás, lo aprendés y seguís, el golpe pasa y tus convicciones quedan intactas. Pero si lo masticás, lo rumiás, lo convertís en tema de cada café y de cada conversación… entrás al laberinto de la desconfianza.
Y de ahí no se sale vendiendo.
Mientras estés adentro, no vas a poder hablar con convicción de tu Compañía. No vas a poder defender tu propuesta con la fuerza de quien sabe que tiene razón. Podés tener el mejor speech del mundo. Podés ser un actor brillante. No vas a cerrar.
He visto gente atrapada ahí DOS AÑOS. Por algo que, visto desde afuera, parecía una pavada.
No hay pavadas. La creencia es el activo más valioso que tiene un Profesional de la venta del Seguro de Vida. Y se cuida como tal.
No hay pavadas. La creencia es el activo más valioso que tiene un Profesional de la venta del Seguro de Vida. Y se cuida como tal.
Las 4D de PLIFE empiezan por adentro
En PLIFE trabajamos con las 4D: Deseo, Decisión, Determinación, Disciplina.
Fijate una cosa: ninguna de las cuatro funciona sin creencia.
No podés DESEAR algo en lo que no creés. No podés DECIDIR con firmeza sobre un piso que se mueve. No hay DETERMINACIÓN que aguante la duda constante. Y la DISCIPLINA sin convicción es pura rutina vacía.
Lo mismo con CASH. Podés tener todos los Conocimientos, la Soltura más afilada y los Hábitos más ordenados. Pero si la A de Actitud está contaminada de desconfianza, el resto no rinde.
En PLIFE trabajamos con las 4D: Deseo, Decisión, Determinación, Disciplina.
Fijate una cosa: ninguna de las cuatro funciona sin creencia.
No podés DESEAR algo en lo que no creés. No podés DECIDIR con firmeza sobre un piso que se mueve. No hay DETERMINACIÓN que aguante la duda constante. Y la DISCIPLINA sin convicción es pura rutina vacía.
Lo mismo con CASH. Podés tener todos los Conocimientos, la Soltura más afilada y los Hábitos más ordenados. Pero si la A de Actitud está contaminada de desconfianza, el resto no rinde.
Cómo se blinda una creencia
No hay magia. Hay tres cosas.
Uno: enfocate en lo tuyo. Tu cancha son las ventas. Ahí tenés que poner el cien por ciento de tu energía. Lo que no depende de vos, lo que no te corresponde, lo que no está en tus manos… no lo cargues. Cada minuto que gastás en eso es un minuto que le robás a tu crecimiento.
Dos: procesá rápido. Golpe, aprendizaje, siguiente. Un día de bronca es humano. Un mes es una elección.
Tres: alimentá tus convicciones todos los días. Recordá por qué hacés lo que hacés. Mirá a las familias que protegiste. Pensá en lo que pasa en una casa cuando el seguro está y en lo que pasa cuando no está. Eso no es discurso. Es la VERDAD de nuestra profesión.
Se conquista todos los días
Goethe decía que la libertad solo la merece quien la conquista cada día.
Con las creencias pasa exactamente lo mismo. No se tienen. Se conquistan. Todos los días.
Por eso para nosotros todos los días es viernes. Porque cada mañana elegimos de nuevo creer, salir y Hacer Lo Que Hay Que Hacer.
El que cree, vende.
El que cree, crece.
El que cree, disfruta.
Creé. Y salí a ganar.
Un abrazo!
Gonzalo

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